Un estudio demuestra que el bilingüismo, incluso cuando se adquiere en la edad adulta, puede beneficiar al cerebro durante el envejecimiento.
No hace falta ser bilingüe para obtener beneficios cognitivos, basta con comprender un idioma lo suficientemente bien como para comunicarse. De alguna manera, el hecho de «obligar a nuestro cerebro a una atención constante para diferenciar entre un idioma u otro» tiene beneficios a largo plazo en nuestro cerebro. Lo cuenta a ABC el Profesor Thomas Bak, del Centro de Envejecimiento Cognitivo y Epidemiología Cognitiva en la Universidad, en Escocia, y autor de una investigación que ha sido publicada en «Annals of Neurology» en la que se concluye que las personas que hablan dos o más idiomas, incluso aquellos que adquirieron la segunda lengua en la edad adulta, pueden retrasar el deterioro cognitivo propio del envejecimiento.